Imagen destacada del artículo sobre sobreendeudamiento, con el símil de una chispa y el fuego, WOINFI Legal Abogados

España está viviendo una de las peores temporadas de incendios forestales de los últimos años. Miles de hectáreas arrasadas, pueblos enteros pendientes del viento y semanas de trabajo de extinción para apagar lo que, muchas veces, empezó con muy poco: una chispa, una colilla mal apagada, un rastrojo seco.

Con las deudas pasa algo parecido. Nadie se sobre endeuda de un día para otro. Casi siempre empieza igual: con una deuda pequeña, manejable, casi invisible. El problema es lo que ocurre después, si no se atiende a tiempo.

Una colilla mal apagada: así empieza también una deuda

Un incendio forestal casi nunca nace grande. Nace de un foco diminuto: una colilla, una chispa de una máquina, un rayo seco. En condiciones normales, ese foco se apaga solo o se controla en minutos.

Una deuda funciona igual al principio. Un microcrédito de 300 euros para llegar a fin de mes. Una tarjeta revolving que se usa para un imprevisto. Un recibo que se deja sin pagar «solo este mes». Por separado, cada una de esas decisiones parece pequeña y controlable.

El problema aparece cuando las condiciones del terreno ya no son normales: sequía, viento, temperaturas altas. En las finanzas, esas condiciones son unos ingresos ajustados, varios préstamos a la vez o un tipo de interés que no se ha entendido bien.

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La chispa que lo quema todo – sobreendeudamiento

El viento que aviva las llamas: los intereses y las comisiones

Lo que convierte un foco pequeño en un incendio fuera de control no es la chispa inicial, es el viento que la alimenta. En el sobreendeudamiento, ese viento tiene nombre: intereses compuestos, comisiones por descubierto y renovaciones automáticas de crédito.

Las tarjetas revolving son un buen ejemplo. Se paga una cuota mensual pequeña, cómoda, casi imperceptible. Pero una parte muy alta de esa cuota se va en intereses, así que la deuda apenas baja mes a mes, por mucho que se siga pagando. Es fuego que parece controlado en la superficie, pero que sigue avanzando por dentro.

Muchas de estas tarjetas, además, se comercializaron con tipos de interés que los tribunales españoles han declarado usurarios. Cuando eso ocurre, la ley permite anular el contrato y recuperar lo pagado de más.

Cuando el fuego salta de una finca a otra: el efecto bola de nieve

Un incendio grande no se queda en una sola parcela. Salta cortafuegos, cruza carreteras, avanza de monte en monte. El sobreendeudamiento se comporta igual: rara vez es una sola deuda, sino varias que se han ido encadenando.

Se pide un microcrédito para cubrir el pago de una tarjeta. Después, otro microcrédito para cubrir el anterior. El fuego salta de una finca a la de al lado, y lo que empezó siendo un foco pequeño y localizado termina afectando a varias entidades a la vez: bancos, financieras y empresas de crédito rápido.

El monte ya quemado: ASNEF,EXPERIAN y CIRBE

Después de un incendio, el paisaje cambia. El monte queda visiblemente afectado, y esa marca tarda en desaparecer. Con la deuda ocurre algo parecido cuando un impago llega a los registros de morosos como ASNEF, BADEXCUG o CIRBE.

Aparecer en estos ficheros no solo significa deber dinero. Significa que un banco puede denegar una hipoteca, que una operadora puede rechazar una línea a tu nombre, o que un arrendador puede descartar tu alquiler. El daño visible se extiende mucho más allá del foco original.

La buena noticia es que, igual que un monte quemado puede reforestarse, una inclusión en estos ficheros puede corregirse. En muchos casos, la deuda se incluyó de forma incorrecta, sin el aviso previo obligatorio o por importes ya prescritos. Cuando es así, existe base legal para pedir la exclusión.

Se puede reforestar: cómo recuperar tus finanzas paso a paso

Ningún equipo de extinción apaga un incendio de una vez. Se trabaja por fases: primero se controla el frente más peligroso, después se refuerzan los perímetros y, por último, se revisa que no queden rescoldos ocultos.

Con el sobreendeudamiento, el proceso también se hace por partes. Primero se identifica qué deudas son legítimas y cuáles se pueden reclamar por cláusulas abusivas o intereses usurarios. Después se negocia o se reclama judicialmente lo que corresponda. Por último, se corrige la información en los registros de morosos si la inclusión no fue correcta.

Cada caso es distinto, y el resultado depende de las circunstancias concretas del contrato y de la deuda, así que conviene revisar la documentación con calma antes de dar cualquier paso.

Actuar antes de que llegue el viento de levante

Los servicios de extinción repiten siempre la misma idea: cuanto antes se detecta un foco, más fácil es apagarlo. Con la deuda pasa exactamente lo mismo. Una tarjeta revolving reclamada a tiempo es mucho más sencilla de anular que una deuda que ya lleva años acumulando intereses. Una inclusión en ASNEF revisada pronto es más fácil de corregir que una que ya ha bloqueado varias operaciones bancarias.

Si algo enseñan los incendios de este verano es que esperar a que el fuego sea visible desde lejos rara vez es buena estrategia. Con las finanzas, tampoco.

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Queremos ayudamos a salir de las listas de morosos. Somos líderes en asesoramiento en Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas, particulares y autónomos. También facilitamos el acceso al crédito y financiación a empresas y particulares con problemas de solvencia.

Olvídate de tus deudas y empieza una nueva vida.